10 mar 2012

ANATOMIA DOMINGUISTICA DE UN VIEJO CHOTO

ANATOMIA DOMINGUISTICA DE UN VIEJO CHOTO

Me sopla la nuca el aliento de la resaca de un Cabernet y las finas hierbas.
La almohada respira un perfume que ya no está y la cama tiene varias leguas entre mis huesos y el borde.
Cepillada de dientes de colmillos gastados de hincar cuellos ajenos.
Expulsión de legañas que juntan sedimentos de amores perdidos en sueños de noches de Princesas caprichosas.
Pantuflas con poco esmero de despegar del suelo al caminar.
Una radio difónica dispara tangos de arrabales lejanos.
El mate me convida amargos de buena alcurnia.
Lustro anzuelos y cañas que la tarde y los ríos me agradecerán, no así los peces.
Mala manera de empezar un domingo si queres crear fama de Brad Pit en peluquerías de señoras que leen revistas de chimentos, por no llorrar.
Pero es así en mi barrio. Nos juntamos en las esquinas a firmar el acta fundacional del Club de Los Viejos Chotos Argentina Vida Club.
Pero no piense, Señor Escribano, que renegamos de estas tareas, sino más bien le digo, mientras me acomodo las bolas debajo del pijama, que es una identidad muy bien definida y que a veces, en algún desliz, se nos cae un poema que justifica la Anatomía Dominguistica de un Viejo Choto.

Calaverita Mateos

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