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26 ago 2012
SOY UN CUBO DE RUBIK
SOY UN CUBO DE RUBIK
Soy como el cubo de Rubik, laberinto de mañas y caprichos, pero que te ama.
los cubitos amarillos, son las penas de tu olvido, que se acomodan en la espalda de las pupilas a masajear la pluma que tose tinta de melancolía cuando te ve pasar en pantuflas con pompón por la vereda de mis piropos de chocolate.
Los cubitos rojos, son las rosas que dejé en el balcón de tus soledades de princesa sin castillo ni zapatito que ajuste, pero que aun, en las noches de espinas de sal y limón, florecen besos de mejilla y labios atorrantes.
Soy como el cubo de Rubik, laberinto de mañas y caprichos, pero que te ama.
Los azules, dicen ser los grafittis que dejé colgado en las barbas del cielo con el seudónimo "Soytuyoydenadiemas".
Si te arrimas a los verdes, apreciarás que representan las canchas de fútbol donde dirimimos traiciones, celos y dos o tres berrinches caseros sin arqueros y con un arbitro ciego.
Uy, casi me olvidaba de los blancos, pero no se que significan.
Por supuesto, los cubitos naranjas, son traviesos, graciosos, simpáticos y escurridizos, pero cuando escuchan tu voz en la almohada, reciben un mensaje de texto de tus tetas o te escuchan decir "te quiero", se desarman en mil cubitos naranjas que se sonrojan de cachete en cachete.
Soy como el cubo de Rubik, laberinto de mañas y caprichos, pero que te ama.
Calaverita Mateos
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CACHUFLETA (Real Academia de la Lengua Esquelense)
CACHUFLETA
(Real Academia de la Lengua Esquelense)
Según los estudios del Lingüista, Sergio Clitor Isabio, el término "CACHUFLETA" proviene de los anglosajones. Específicamente de un conflicto marital entre Lord James Happy Bland y su esposa, la Reina Elizabeth Escot Flojer.
Cuentan que James estaba completamente enamorado de Elizabeth, pero cierto día la Reina lo encontró in fraganti con la Princesa turca, Ojalame Lamamara.
Más allá de las suplicas y ruegos de James, Elizabeth no reclinó su postura de abandonarlo, llamó un flete y puso todas las pertenencias de James en la calle con un pasaje en barco hasta las costas de Chubut. Cuando el flete llegó al castillo, la Reina, tomándose la entrepierna con una mano y señalando el coche con la otra lo miró y le dijo:
"CATCH YOUR FLETE"
Lord James Happy Bland, llegó a Chubut, atravesó la gran meseta y se instaló en el valle que hoy alberga a la ciudad de Esquel. James vivió durante años dedicado a la agricultura y la ganaderia, pero siempre muy triste. Jamas pudo aprender bien el español.
Los comentarios de los vecinos aludían a una frustrada historia de amor con una mujer de Inglaterra, una Reina. Problema de polleras decían los paisanos.
Se recuerda en Esquel que Don James lloraba por las noches mientras murmuraba a la luna una sola y repetitiva frase: "CATCH YOUR FLETE...CATCH YOUR FLETE...CATCH YOUR FLETE".
Los historiadores mas versados de Esquel leyeron en aquellas palabras una alusión al recuerdo melancólico de la entrepierna de su amada ex esposa, pero carentes del conocimiento y uso de un buen inglés, comprimieron y regionalizaron aquella frase como:
"CACHUFLETA"
Es por eso que las Abuelas de Esquel, cada vez que se refieren a sus partes y la de sus hijas y nietas, lo hacen con el respeto y la ternura de los que han sufrido por amor.
Así llega a nuestros días el término "CACHUFLETA"
Calaverita Mateos
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ESPERANZAS QUE NI CORTAN NI PINCHAN
ESPERANZAS QUE NI CORTAN NI PINCHAN
Sus besos regresan todos los días con el cargador completo. Gasté dos containers de lapices de colores con poemas de cotillón en las paredes de su barrio y, a pesar de regalarme dos noches de balcones con entrada libre y gratuita, sólo logré con ella reinventar el Kamasutra criollo en aquel sofá que maltratamos a mansalva.
Nos prometimos tomadas de mano, civil con arroz, cambios de pañales, amores eternos y berrinches de princesa por mi huracán de ropa volando por la casa al llegar del trabajo.
Pero aquí me ve, troesma, más solo que Nietzsche en la procesión a Luján.
A medida que crece la panza y se suicidan los pelos de la terraza, más la visitan mis calenturas que extrañan levantarle la pollera en la mesada de la cocina y mis ganas de atarla a la cama de mis bajos, medianos y altos instintos.
Me viste la bronca y el despecho cuando me doy cuenta que no está to bombachita colgada en la canilla del baño, y deseo tirarte todos los puñales afilados de mi corazón, pero rápidamente me interpongo entre ellos y tus pechos.
Asi, como un boludo champión olímpico, sigo rasguñando el frasco chico de mis esperanzas, para verte alguna mañana con la canilla libre de tus babas roncando en mi pecho que, a esta altura, guarda el estacionamiento a tu nombre.
Calaverita Mateos
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DEDOS Y ENGRANAJES
DEDOS Y ENGRANAJES
Todas las mañanas de domingo, Don Atilio Dotoievski se sienta en una vieja silla deshilachada en el jardín del geriátrico. En soledad, extiende sus arrugadas manos hacia el Este. Los rayos del sol se escurren por entre los dedos y besan los surcos de su rostro, de su barba.
Cada una de las yemas de sus dedos representa un planeta del sistema solar más el Sol y un cometa que divaga rumbos en el universo y jamás hemos visto.
Una vez, Don Atilio le dijo murmurando a su hija que ya murió que mientras movía las los dedos, movía estrategicamente los planetas y el Sol para confundir al gran cometa que, según los antiguos, en alguna noche de la historia colapsará contra nuestro planeta.
Los vecinos que pasan por la puerta del geriatrico se hacen los otarios. Lo saludan amablemente, pero ruegan que sus dedos nunca dejen de jugar.
Calaverita Mateos
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LAS RAYAS, UN SUEÑO...
LAS RAYAS, UN SUEÑO...
Hay dos luciérnagas vestidas con nubes y azúcar en cada una de las pupilas de un Tigre imaginado por un niño budista, que duerme en el costado transparente del sueño de un sueño que ya murió.
Ninguna de las dos luciérnagas sospecha que las pienso y, al escribir sobre ellas, el Tigre despierta y en ese volver a palpitar vigilia, la Cruz del Sur señala un punto en el cosmos. Es el ojo de una estrella que, entre parpadeo y parpadeo, imagina las rayas del Tigre iluminadas por las luciérnagas que vuelan desde la boca del niño budista hasta descansar en una hoja seca que desciende por el hilo de agua turbia al costado de un cordón de vereda en Trevelin.
Calaverita Mateos
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CON EL CULO PAL NORTE (decicado a Nuria Etchegno Simlesa y Nicolas Dell Elce)
CON EL CULO PAL NORTE (decicado a Nuria Etchegno Simlesa y Nicolas Dell Elce)
Tres lunas, tres senderos, en el lomo del corazón se ensanchan las magias mientras reculan y se sientan en el banco de suplente la razón y la lógica.
Un cordón de la céntrica vereda le pone el pecho a la escarcha que avanza, muerde hielo a hielo las esperanzas y frustraciones ciudadanos. Un vidrio grande como la constelación de las incertidumbres abanica las cuerdas vocales y el llanto del lúpulo va lubricando el camino por donde transitan simbologías.
Adentro, hay tangos fantasmagóricos que acompañan las danzas rituales paganas de las letras, los sonidos que la realzan y la tinta sin tinta que escribe en el aire o tal vez alguien ya supo trazarnos sin darnos cuentas.
De vez en cuando la sonrisa muestra sus mejores pilchas. Por ahí, la tensión mete codazos en las costillas abriéndose lugar para sentarse a nuestro lado, pero inmediatamente tomamos las riendas del asunto y elevamos las velas de una nave sin timón ni timonel. Dibuja calaveras la muerte empañando el vidrio buchón. Murmura la vida al oído dos o tres "estoy contigo" cuando necesitamos la toalla de los segundos arrojada desde el rincón.
Por suerte, aún, los símbolos nos pertenecen. Y con ellos, de a ratos, somos mágicos arquitectos de un universo en oferta y liquidación.
Falta un palenque que nos sostenga en un Esquel que está afuera. Ella es la primera en verlo como palpita nostalgias y torta fritas caseras. Entonces, sin despeinarse dice:
"Con el culo pal Norte"
Entonces respiramos aliviados. Esquel está adentro. El universo, también.
Calaverita Mateos
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LA LECHUSUEÑERA (Leyenda patagonica)
LA LECHUSUEÑERA (Leyenda patagonica)
Las garras amargas del escepticismo tiene su frontera en un punto de nuestro Pueblo. Nadie ha dudado jamás de la existencia de La Lechusueñera.
Los galeses se arrogan el mito. Los Mapuches dicen que sobrevuela su cosmovisión incluso antes de la llegada de los blancos a esta tierra.
Los ornitologos afirman que vive en la pared oriental de la buitrera. Los miembros del colegio de abogados de la ciudad ubican su nido en la araucaria más alta del cementerio. En cambio, el sindicato de canillitas jura tener fotos del nido que se encuentra en el tanque de agua en el techo de la fiambreria La Morocha. Eso si, todos coinciden en la importancia onírica de la exótica ave.
Todas las noches, La Lechusueñera, vuela por sobre los techos de Esquel olfateando las chimeneas ya que por estos orificios suelen evacuarse, por su propio peso especifico, los sueños de las mujeres cuyas historias hablan de los hombres que no pudieron conquistar por las miserables fronteras sociales o por la migración de aquellos a lejanos países.
También, por el orificio de las chimeneas, fluyen tristes sueños de los hombres que han enviudado sin haberles dicho en vida a sus esposas lo tanto que la amaban.
En las noches heladas, pero principalmente las de luna llena, la Lechusueñera huele las chimeneas absorviendo estos mapas oniricos de los corazones que salpican lagrimas. Luego, en vuelo silencioso, viaja hasta una vertiente que nace en lado bravo del cerro Nahuelpán. Una vez en el lugar, el ave sacude sus plumas de nieve y escarcha, para que los sueños y las penas caigan en el frío manantial.
Esta agua, al parecer, tiene la propiedad mística de articular las historias que otrora no se habían cruzado a pesar de la poca población de Esquel. Con su pico de granito y cuarzo, la Lechusueñera deja caer en la vertiente ramitas de retama y frutos de calafate. Entonces, espera, mientras el movimiento de los sueños se acomodan en loco juego debajo del agua.
Una vez que los casales oníricos han trabado lazos, la Lechusueñera bebe del manantial cristalino y emprende vuelo nuevamente. Desanda el vuelo emprendido en busca de aquellos sueños y, chimenea tras chimenea, va depositando gotitas de rocío por los agujeros según los designios del agua y el conglomerado de amor estructurado bajo las ordenes del Nahuelpan.
Acabo de escribir esto, pidiendo disculpas al lector ya que recién llego a casa, medio beodo, luego de una noche con amigos cansado de fatigar botellas, charlas de fútbol, polleras y revoluciones con cuchillos de plástico y pistolas con chasquibum. Y en la soledad de las esquelenses calles madrugadoras vi una señora mayor caminando en camisón de la mano de un hombre entrado en edad, vestido en pijama y pantuflas, que la miraba enamorado mientras la besaba bajo el neón de la Volta y Avear.
Al principio pensé en lo ridículo de la situación, pero al sentir en mi nuca el vuelo rasante de un ave que jamás había visto que volaba en dirección a la Buitrera. Entonces lo supe y sobrevino una ternura profunda.
La Lechusueñera regresaba a su nido luego de una jornada laboral de amor cumplida.
Calaverita Mateos
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CALAMIDADES PROVIDENCIALES
CALAMIDADES PROVIDENCIALES
Pegarle a la pata de la cama con el dedo del pie.
volcar sin querer el contenido de la azucarera.
que el pedal de la bicicicleta se zafe y darmelo en la pierna.
ir al cajero y que aun no esté el sueldo.
en los viajes larga distancia, la vieja que no para de hablar en el asiento de al lado.
la música que ponen los colectiveros en los viajes.
las viejas chotas embardunadas con cosmeticos, perfumes, olor a tabaco y alcohol que te hablan de cerca.
Las predicciones apocalipticas de algunos taxistas enojados con la vida.
Las putas falsas conversaciones en los ascensores con desconocidos.
Hacer una cola en el banco de 40 minutos y al llegar al cajero, te dicen, ese trámite es por la cola de al lado.
En el medio de la ducha, adobado de shampoo y jabón, se corta el agua.
la gente que te habla sin parar cuando recién te despertas.
Meter el zapato en un charco con barro y agua fria.
cortarse la mano con la alguna hoja de papel.
La chica que te gusta se muda de pueblo.
En una casa ajena, terminás de despedir amigos del interior y te das cuenta que no hay papel higiénico.
Calaverita Mateos
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DON ESTANISLAO SURCOVICH (Leyenda patagonica)
DON ESTANISLAO SURCOVICH (Leyenda patagonica)
Hijo de inmigrantes polacos que huyeron de la guerra. Estanislao Surcovich pasó toda su vida en Esquel y la región. No fue a la escuela, pero no me animo (animamos) a esbozar siquiera el termino analfabeto.
Trabajó como peón rural golondrina, carnicero, albañil y otros oficios que la memoria de los viejos alberga. Carece de documento alguno, hecho que dificulta el preciso establecimiento de su edad, aunque oscila entre los noventa y noventa y nueve años, aunque los ancianos de la ciudad no les tiembla el pulso de los labios para decir que sus años ya han pasado los ciento diez.
Callado, suave en sus movimientos, parte por su edad y también para no dañar la brisa patagonica. Estanislao Surcovich vive en un pequeño cuarto al fondo del galpón de acopio de lana. Los parroquianos, estancieros y vecinos le arriman alimentos y alguna botella de vino para que intente olvidar el olvido que no lo olvida a el.
Las señoras mas pacatas de Esquel ni se le arrimaban, por miedo, cierto asco, pero básicamente por la impresión que les causaba su rostro arado por el tiempo.
Cierta vez, la presidenta de la Sociedad Rural, tal vez lavando culpas propias o tributando beneficencia a su dios, le ofreció al viejo pagarle una cirugía estética para borrar las marcadas arrugas de su rostro. Ese fue el día en que Don Estanislao contó el origen cartográfico que adornan su rostro.
Contó el Viejo que a fines del siglo XIX, cuando era un niño, en una estancia grande de la meseta profunda conoció a una jovencita inglesa, hija de unos terratenientes foráneos cuya característica principal de estos era su absoluto ayuno de amabilidad para con los trabajadores del campo, hecho que erosionaba notablemente la amistad entre aquella y Estanislao.
Dicha amistad corrió el velo a un enorme amor entre los dos niños.
Una tarde de noviembre, sentados en una roca en una loma a los pies del Rio Chubut se juraron amor eterno con los neneos y un choike de testigo. El sello de aquel juramento fue rubricado con un beso suave como el agua del aljibe. Beso que los condenó ya que el padre de la niña que casualmente pasaba por allí observó el pecado, la ofensa a la estirpe.
La familia regresó a Londres o al menos eso le dijeron al pequeño Estanislao, quien le pidió a la cocinera de la estancia que iba a la escuela, le escribiera una carta a la niña donde le dijera que el iba a surcar todos los caminos del mundo, los continentes que lo habitan y las islas que respiran océanos hasta llegar a darle la mano nuevamente y vivir juntos el tiempo que les reste el reloj de los relojes.
La Señora, que escuchaba atentamente, lo supo cabalmente.
Toda la historia de su vida que el inconciente guardaba celosamente afloró en el reflejo de cada una de las arrugas de Don Estanislao. Vio ella en cada uno de los cauces del rostro viejo los caminos por Asia, las praderas de Norteamérica, los misteriosos montes africanos y las capitales de todo el mundo. No eran arrugas, eran los caminos del verdadero amor. Amor que quedó allí, en una loma y en un juramento de niños.
En un beso suave como el agua del aljibe, la Señora dejó deslizar una lagrima por su mejilla que desembocó en la ultima arruga de Estanislao. En el ultimo surco de amor. Se reconocieron. Un abrazo fue el ultimo suspiro de sus corazones.
La policía encontró los dos cuerpos juntos, abrazados, como cuidándose el uno al otro. El parte policial describe muertes a causa de paro cardíaco por vejez.
En Esquel sabemos que no existió muerte alguna, sino el comienzo del amor jurado.
Calaverita Mateos
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7 jul 2012
MANDALA A GUARDAR (EL SUTRA DEL POTO)
MANDALA A GUARDAR (EL SUTRA DEL POTO)
Siddharta , más conocido como el Buda, no encontró la iluminación en la India. La verdadera historia cuenta que lo logró en Esquel cuando, pasando por el costado de la cancha, escuchó la frase "Mandala a guardar" e inmediatamente supo que la revelación universal estaba en el "Sutra del Poto".
Repitan conmigo: "Mandala a guardar...Mandala a guardar...Mandala a guardar...Mandala a guardar...Mandala a guardar...Mandala a guardar".
Calaverita Mateos
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CARTA DE MEGAN FOX a Calaverita Mateos
CARTA DE MEGAN FOX a Calaverita Mateos
Boston - 1 de Mayo de 2012
Hola, mi adorado Patagonic Skully:
Estoy en Boston, es el día del trabajador y estoy en la casa de mi madre cocinando un locro con lo que me mandaste en la encomienda (carne e'potro, caracù de guanaco, chorizo y panceta e'guarèn), ya que a las dos nos encanta y además mi vieja se pasa la dieta por el orto.
Mamá me preguntaba como te conocí, como me enamoré de vos. Le dije que en una visita a una invitación a conocer una de las estancias tan polémicas de Benneton en la Patagonia, una que está a pocos kilómetros de Esquel, antes de entrar al campo te vimos al costado de la tranquera arriba del alambrado con los pantalones bajos, culito blanco al sol y las pelotas atadas con alambre de púa. Vi tu cara de sufrimiento, pero tu altruismo, tus deseos de justicia social, tus ganas de protestar contra el poder de los terratenientes extranjeros a través de atarte los huevos con alambre del alambrado para manifestarte ante nuestro paso bastó para enamorarme.
Me baje del auto, le metí un escupitajo a Benneton y corrí a hacia vos que me mirabas con una cara, medio entre dolor, sorpresa y vergüenza. Te abracé y levantando una mano les grité a los de la camioneta:
"Fuera Benetton, yo apoyo esta causa!"
A lo que vos me dijiste con una voz finita y chillona:
"Si apoyas esta causa, por favor defendeme ésta, esta causa. Ayudame a desenredarme las pelotas de este alambre de púa, ya que estoy asi hace cinco horas. No estoy protestando, me vine a meter de prepo al campo de este Tano del orto para pescar y cuando quise hacerme el cheronca para saltarlo, me resbalé con un chinchimoye y me llevé puesto el alambrado a puro huevo"
Asi fue que durante hora y media logramos zafarte de la embarazosa situación, fuimos a tu casa, te recostaste y te puse paños de agua frío en las bolas toda la noche mientras mirábamos la Bendita TV y escuchábamos a Dolina a la noche. Me quedé dormida a tu lado y al despertarme al otro día, vos estabas de espalda, desnudo, con las pelotas coloradas como huevo e'ciclista y haciéndome el desayuno.
A mi lado, en la almohada, había un trozo de papel de Diario el Oeste con el titulo textual: "El sentro de esquí La Olla lla es una dezicion". Y en el espacio en blanco un breve poema tuyo que me cautivó por los siglos de los siglos:
"Morocha de labios gruesos y cabello sedoso
ojos verdes grandes cual bosque de lenga espeso
esto entre las manos es para vos, tan sabroso
en mi barrio le dicen canelon de carne sin hueso"
Y nuestras vidas quedaron unidas para siempre.
No sabes lo que te extraño, lo que extraño Esquel. Esas tardes de toscazos en la canchita atrás de la Politécnica o esas meriendas de mate con pan casero y dulce de mosqueta en la casa de Santiaguito Ventura o los sandguchitos de mortadela y paleta de capòn que nos preparaba Humberto Kadomoto antes de ir a jugar a las bochas.
Bueno, mi culito peludo, tengo que dejar de escribir ya que mi madre se clavó ya dos platos de locro al hilo y se està cagando fulero y no hay Poet de lavanda que se la aguante.
Te extraño mucho y en julio estoy por allá asi vamos a hacer culipatin al arenal cuando esté nevado.
Te quiere eternamente, tu Morocha!
Calaverita Mateos
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Qué bueno que nuestros padres guarden todo lo que hacemos cuando niños. Aquí, en este breve cuento escrito con la máquina de escribir de mi viejo, a los diez años, se percibe un gusto por la ciencia ficción.
Calaverita Mateos
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LOSOTRO, PLASTILINAS LOCAS CON PATAS (La Vida)
LOSOTRO, PLASTILINAS LOCAS CON PATAS
(La Vida)
Diariamente, amanecemos con legañas en el pensamiento
y un container de fiaca en los tobillos,
le cambiamos los pañales a nuestras vergüenzas
e inflamos el pecho de las vanidades for export
zarpamos envueltos en huesos, carne y palabras
a un océano bravo de concreto y verbo.
Con la mochila hasta el cogote de sueños,
un par de frustraciones en los bolsillos
y dos o tres relojeadas a un buen culo callejero.
Buceamos sin snorkel ni patas de rana
en el viento huracanado de las relaciones sociales
con la antitetanica lista en la guantera por las dudas
los colmillos de los mercaderes anden con rabia.
Afilamos los anzuelos de los corazones sedientos
y le pungueamos, sin pudor, renglones al Nano
para tener letra a mano si una pollera nos enguacha el zurdo.
Festejamos el pestañeo de las carcajadas de los amigos,
lustramos con glen los cuernos que nos ornamentan
y ensillamos las mentiras de las futuras infidelidades.
Fabricamos munditos dentro de mundos que habitan munndones.
Asi andamos y desandamos la existencia a diario, compadre
brindando por las penas que nos hacen más humanos
y descorchando las carcajadas que nos alivian
el camino hasta el rancho de Doña Parca.
Con sal y pimienta, pecados y santidades,
asi estamos amasados por el destino, broda del soul,
plastilinas locas con patas que brindan la vida.
Calaverita Mateos
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A PESAR DE MIS CABRONITUDES...
A PESAR DE MIS CABRONITUDES...
Hay días, como aquel domingo, que se levantan con el pie izquierdo y nos pintan en la cara con acuarela vencidas un culo de Botero.
Son las garras de la providencial cabronitud que no toma licencia ni se adhiere a los feriados de los calendarios pedorrianos.
Asoma la nariz de la mufa y no hace mas que estornudar ceños fruncidos que le echan el fardo a cuanto ñato pisa la vereda de nuestra escueta existencia.
Hay días, como aquel domingo, que la mala racha nos da la mano y nos muerde el codo. Apostamos los últimos patacones a todos los números en la quiniela y para colmo sale la letra U.
El sol baja su perilla hasta piloto y las goteras de los fracasos no paran de salpicar vergüenzas en la frente marchita.
Hay días, como aquel domingo, en los cuales Mormones y Testículos de Jehovà hacen fila india en la puerta de mi casa para tocar timbre y ofrecerme el último descuento con boleto para dos, sin estadía paga, al paraiso.
Se hierve el agua para el mate, la Cooperativa avisa suspensión de la luz, el gas se corta y me encuentra con la cabeza hecha un cordero de shampoo y las bolas envueltas en espuma.
Hay domingos, como aquel, que me hago el Messi y le doy un derechazo descalzo a la pata de la cama con el dedo chiquito del pie.
Sin embargo, entre tantos golazos en contra y una cancha cuesta arriba, aun me queda mi paraiso privado: Un cuarto en soledad, un mate amargo, libros que rascan la espalda de la imaginación, una radio am escupiendo un tango de Manzi y una lapicera que aun carga algunas gotas de tinta negra y ahi, colgada en la pared de mis Edenes, tu rostro que me salva, Amor mio.
Calaverita Mateos
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LA SABIDURÍA DEL CHOIKE
LA SABIDURÍA DEL CHOIKE
En una esquina del tiempo me encontré mirando mi propia nuca. Recorridos del ser que se despliegan en varias direcciones, en varios planos, hoy me tope con la espalda que antes estaba detrás de mi.
Imaginé un teje y maneje propias de las normativas del Sutra del Loto, pero no lo acepté. Juzgo inadmisible una rueda de karmas que ya cumplieron los giros del destino. No es posible, murmuré, aun quedan muchos arcos por vencer, libros que esperan ser galopados, melancolías que llegaran rigurosamente, sonrisas que derribaran el tedio de las lejanas siestas norteñas.
Quedan muchas ellas por desvestir y beber.
Todavia no!... grité, parado sobre el lomo de un choique que corría velozmente por la agitada serenidad de la meseta patagonica. Era, según la intuición que talla en la percepción ligera de esa corrida, un animal mitológico que suele rescatar de las penumbras, de los charcos sin afluentes de la vida de los poetas que han perdido la brújula de sus musas.
Llegamos hasta la orilla de un río de palabras, de sensaciones y de recuerdos. El choike se agachó a beber. Yo también. El reflejo de mi rostro cansado en la superficie de las aguas de la memoria y el porvenir se vio brevemente interrumpida.
Una bella cara. Una Mujer. Ella, precisamente.
El Sutra del Loto se desató y los karmas se disolvieron junto a las estructuras leguleyas del destino. El choike ya corría feliz esquivando neneos tras su labor.
Pensando en Ella, las palabras brotaron como el manantial en las arenas ancestrales.
Calaverita Mateos
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6 jul 2012
CASA MORENO (Ando Identidando Esquel)
Serie de videos filmados con celular acerca de personajes, lugares, comercios, instituciones que han dado y seguirán edificando la identidad del Pueblo.
En esta primera entrega pido disculpas por un error al principio remendado luego acerca de la dirección del local y un fuerte agradecimiento a Don Moreno.
Disfruten y compartan el video así podemos hacer conocer Esquel, no sólo los ya clásicos puntos de referencia turísticos, sino también aquellos lugares bellos que, lamentablemente, no tienen el marketing que deberían.
Gracias.
Calaverita Mateos
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ANDO IDENTIDANDO ESQUEL
23 jun 2012
EL POETA DESCANSARÀ
EL POETA DESCANSARÀ
Por su Voz, me levanto antes que las aves canten al sol
y no me ve,
por sus Palabras, tallo dolor y sonrisas en las letras peregrinas
y no me ve,
por su ganas de Madre, presentè mi renuncia al club de los con parche en el ojo
y no me ve,
por su Boca, soy capaz de enjaular los besos de saldo
y no me ve,
por su Cuello, busco perlas en los vastos océanos
y no me ve,
por sus Ojos, curé la ceguera de Jorge Luis
y no me ve,
por su piel, conseguí la miel de los jardines colgantes de Babilonia
y no me ve,
por su Fragancia en mi cama, siembro corazones en el cielo
y no los ve,
sin embargo, aunque los años galopen pampas y almanaque
sin que me vea,
palpita en este espíritu de roble y arrayan un sueño con aroma a horizonte,
donde Ella pueda descolgar los corazones ya en flor,
recostando su rostro en mi pecho y murmurando suave,
descanse, mi Poeta.
Por su Voz, me levanto antes que las aves canten al sol
y no me ve,
por sus Palabras, tallo dolor y sonrisas en las letras peregrinas
y no me ve,
por su ganas de Madre, presentè mi renuncia al club de los con parche en el ojo
y no me ve,
por su Boca, soy capaz de enjaular los besos de saldo
y no me ve,
por su Cuello, busco perlas en los vastos océanos
y no me ve,
por sus Ojos, curé la ceguera de Jorge Luis
y no me ve,
por su piel, conseguí la miel de los jardines colgantes de Babilonia
y no me ve,
por su Fragancia en mi cama, siembro corazones en el cielo
y no los ve,
sin embargo, aunque los años galopen pampas y almanaque
sin que me vea,
palpita en este espíritu de roble y arrayan un sueño con aroma a horizonte,
donde Ella pueda descolgar los corazones ya en flor,
recostando su rostro en mi pecho y murmurando suave,
descanse, mi Poeta.
Calaverita Mateos
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Calaverita
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CALAVERITA
MOROCHA PRINCESS AND CHE, BOLÒ
MOROCHA PRINCESS AND CHE, BOLÒ
Otra vez, la Virgen Desataboludos me enguachò del pescuezo de mis flojedades polleriles, y en esta ocasión la muy perversa colocó en mi camino una morocha que hace arrodillar hasta los tiburones hambrientos de tus deseos.
Ella, actriz, modelo de alta costura y bajo perfil......de incógnita, en secreto para pasar desapercibida de las lentes inquietas que, hasta en Esquel, afilan los colmillos del cholulismo.
Morocha de ojos macoña, desplegaba junto a su equipo artístico internacional, una producción de fotos para una revista inundada de carne de exportación y con problemas de sequía en indumentaria. Yo, con mi equipo artístico filosófico local, conformado por la alta alcurnia de Gambeteadores de Bibliotecas como El Chuleta Tracaman, El Chorizo Lopez y el Galenzo Bandurria Evans, tomábamos mates a la sombra del sol y en la luz de las mudas conversaciones filosóficas que chapoteaban en la orilla del Rio Chubut, cerca del Principado de Piedra Parada.
Por querer cancherear ante mis colegas, de lejos levanté el mate como si se tratara de una copa del mejor Champù, arengando una invitación morocheril con la seguridad de la negativa de las Princesas sin castillo ni reino. Pero a loco, loca y media, y las dos tetas donde se posaban esos labios vip y las piernas de porcelana morena no arrugaron el invite. Ahí nomas, antes que pueda robarle un poema a Serrat u Octavio Paz, aceptó el mate, saludó amablemente a mis filósofos patagonicos y entre risas que surfeaban la charla de un inglès bolò, a los pocos minutos ambos caminábamos por la orilla del Río mientras yo oficiaba de guía turístico que, montado en el galope de nervios, confundía un guanaco con una mara sin despeinarme.
No se si el viento patagonico o la yerba Piporè venia con gualicho incluido, pero quiso la vida soplarle la nuca a la soledad y regalarnos un fin de semana de meseta patagonica, gauchos y ritos, cielos que no empiezan ni terminan y un festival de besos y pecados que no perdonaron cabañas rusticas ni faldas bajas outdoors.
Su trabajo concluyó en la Patagonia para continuar la segunda etapa en el desierto de Sahara. Yo, regresé a mi rutina esquelética con sabor a paladar negro y dedos con sed de esos muslos de morena inquietud.
Pasaron dos semanas y ayer abrí mi correo electrónico. Había uno que rezaba el nombre de Ella (nombre cuya revelación tengo estrictamente vedada), y en un español escrito por un Minguito Tinguitela de los suburbios londinenses decía textualmente:
" ola calaberita! termino la trabajo en semana de junio. tu morocha sin tu es triste en London. quiere mi vida y mi corazon esos desiertos tu risa que me río y quedarme por eterno en tus brazos patagonikos. tu queres?"
De mas está decir que esto que usted está leyendo, estimado lector, está escrito desde la cama del hospital, luego de doce soplos al corazón y una patada a la en la entrepierna de la presión que me tiene entre la espada y la pared, con el correo electrónico abierto, la función responder activa y mis dedos que tiemblan para contestar, quiero vale cuatro"
Calaverita Mateos
Otra vez, la Virgen Desataboludos me enguachò del pescuezo de mis flojedades polleriles, y en esta ocasión la muy perversa colocó en mi camino una morocha que hace arrodillar hasta los tiburones hambrientos de tus deseos.
Ella, actriz, modelo de alta costura y bajo perfil......de incógnita, en secreto para pasar desapercibida de las lentes inquietas que, hasta en Esquel, afilan los colmillos del cholulismo.
Morocha de ojos macoña, desplegaba junto a su equipo artístico internacional, una producción de fotos para una revista inundada de carne de exportación y con problemas de sequía en indumentaria. Yo, con mi equipo artístico filosófico local, conformado por la alta alcurnia de Gambeteadores de Bibliotecas como El Chuleta Tracaman, El Chorizo Lopez y el Galenzo Bandurria Evans, tomábamos mates a la sombra del sol y en la luz de las mudas conversaciones filosóficas que chapoteaban en la orilla del Rio Chubut, cerca del Principado de Piedra Parada.
Por querer cancherear ante mis colegas, de lejos levanté el mate como si se tratara de una copa del mejor Champù, arengando una invitación morocheril con la seguridad de la negativa de las Princesas sin castillo ni reino. Pero a loco, loca y media, y las dos tetas donde se posaban esos labios vip y las piernas de porcelana morena no arrugaron el invite. Ahí nomas, antes que pueda robarle un poema a Serrat u Octavio Paz, aceptó el mate, saludó amablemente a mis filósofos patagonicos y entre risas que surfeaban la charla de un inglès bolò, a los pocos minutos ambos caminábamos por la orilla del Río mientras yo oficiaba de guía turístico que, montado en el galope de nervios, confundía un guanaco con una mara sin despeinarme.
No se si el viento patagonico o la yerba Piporè venia con gualicho incluido, pero quiso la vida soplarle la nuca a la soledad y regalarnos un fin de semana de meseta patagonica, gauchos y ritos, cielos que no empiezan ni terminan y un festival de besos y pecados que no perdonaron cabañas rusticas ni faldas bajas outdoors.
Su trabajo concluyó en la Patagonia para continuar la segunda etapa en el desierto de Sahara. Yo, regresé a mi rutina esquelética con sabor a paladar negro y dedos con sed de esos muslos de morena inquietud.
Pasaron dos semanas y ayer abrí mi correo electrónico. Había uno que rezaba el nombre de Ella (nombre cuya revelación tengo estrictamente vedada), y en un español escrito por un Minguito Tinguitela de los suburbios londinenses decía textualmente:
" ola calaberita! termino la trabajo en semana de junio. tu morocha sin tu es triste en London. quiere mi vida y mi corazon esos desiertos tu risa que me río y quedarme por eterno en tus brazos patagonikos. tu queres?"
De mas está decir que esto que usted está leyendo, estimado lector, está escrito desde la cama del hospital, luego de doce soplos al corazón y una patada a la en la entrepierna de la presión que me tiene entre la espada y la pared, con el correo electrónico abierto, la función responder activa y mis dedos que tiemblan para contestar, quiero vale cuatro"
Calaverita Mateos
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