23 jun 2012

RAIMUNDO ARMANDO CARTAGENAS Y EL CYRANITO ESQUELENSE

RAIMUNDO ARMANDO CARTAGENAS Y EL CYRANITO ESQUELENSE

En Esquel, en los primeros años de la explosión de Internet y los correos electronicos, existió un hombre con un oficio. Cartero. Raimundo Armando Cartagenas era su nombre. Advirtió con una futura melancolía que la carta manuscrita iba a ceder frente al avance impúdico del correo electrónico.
Pasaban los días y el bolso que albergaba las cartas cada vez pesaba menos. Las computadoras y las conexiones a Internet se incrementaron llamativamente. Cartagenas apeló a una incomoda, peso necesaria decisión si es que quería mantener el trabajo que había heredado de su abuelo a su padre y de éste a sus manos.
Cada mañana al salir del trabajo, escondía en el interior del bolso de los sobres a repartir a su hijo, Matias Anibal Cartagenas, a quien había adiestrado en el uso y técnicas de las artes, especialmente la pintura y las letras. 
El niño, mientas caminaban por las calles de Esquel aprovechaba la penumbra que lo albergaba para abrir los sobres, leía las cartas y las adornaba con dibujos memorables. Además, sin perder el sentido original del texto del destinatario, el niño apelaba a su creatividad Shackespereana para meter bisturí en el asunto.
Asi, de este modo, cartas de novios abandonados que se arrastraban espantosamente para pedir disculpas a su amada, llegaban a ésta (luego del trabajo de Matias), convertidas en obras literarias que producían en la despechada el retorno a su novio en llantos de emoción y amor. También metía la mano en carta de solicitudes laborales que, al ser recibidas por los patrones o dueños de comercios y estancias, que recibían pinturas de paisajes cordilleranos realizados a lápiz negro y pedidos de laburos que rozaban las complejidades universales de la imaginación Borgeana, sucumbían inmediatamente no solo llamando al desempleado, sino, en muchas ocasiones, nombrándolo subgerente o subdirector inmediatamente.
Asi pasaron los años, el E-mail siguió progresando vertiginosamente y la correspondencia en el resto del mundo se desinfló prácticamente hasta desaparecer en algunos casos.
Pero en Esquel y alrededores, aunque utilizamos asiduamente el correo electrónico, aun somos devotos de la carta manuscrita. Esa que lleva el aroma de la tinta y el papel. No hemos perdido el gesto de sorpresa de recibir un sobre, leer el remitente, cortar uno de los extremos del sobre y extraer el contenido esperando ser favorecidos con las destrezas de Matias Anibal Cartagenas.
Raimundo Armando Cartagenas se jubiló. Vive en una casa del Barrio Don Bosco. Según cuentan rechazó ofertas laborales de Bill Gates y Steve Jobs para mejorar la calidad artística de los correos electrónicos y mensajes de textos, pero Don Cartagenas se resistió estoicamente.
Cartagenas juniors, sigue hoy en día con el oficio de su padre e imparte clases en la cátedra de "Mejoramiento sustancial de la corrrespondencia" en la universidad Conches Upico.
Algunos aseguran que en realidad esta es una leyenda, un mito urbano, pero seguramente lo dicen de puro envidiosos por no haber sido beneficiados con alguna de las obras de los Cartagenas.
Si usted es un escéptico, ya es hora que tenga fe en estas palabras. Y si no me cree, le juro que esto que está leyendo es en un principio una invitación para un te bingo organizado por las Amas de casa divorciadas del Club Independiente. Realmente no se que en que se transformará al llegar a su mano. 
Por las dudas no tire esto a la papelera de reciclaje, guarde este texto, estimado lector. Sus nietos e historiadores se lo agradecerán. Aparentemente, Matias Anibal Cartagenas ha trasladado su labor al mundo de Internet, también.

Calaverita Mateos

EL RELOJ DE LA ESQUINA DE LA BOLSA DE SKI (Dedicado al Flaco Bourbon)

EL RELOJ DE LA ESQUINA DE LA BOLSA DE SKI
(Dedicado al Flaco Bourbon)

Si bien, los ingenieros civiles, los físicos, matemáticos e inspectores de tránsito no lo aseguran, tampoco lo desmienten. Lo cierto es que todos, o al menos la mayoría de los esquelenses sabemos que existe. Incluso somos asiduos usuarios del mismo.
Se trata, si me permiten contarles, de un reloj discreto. 
Tallado en madera de alerce milenario, agujas de oro para las horas, plata para los minutos y agujas de cobre que rigen los segundos. Aparentemente sin dueño ni constructor conocido, este engranaje del tiempo se encuentra ubicado en uno de los bordes de la ventana de la esquina de la Bolsa de Ski. Debajo de una baldosa floja que ningún gobierno municipal ha osado arreglar para que este instrumento ancestral siga cumpliendo su amorosa función social. 
Además, el querido Flaco Bourbon, era uno de sus custodios y quien lustraba todas las mañanas, antes de abrir la Bolsa, para que los adolescentes supieran el lugar exacto donde se ubicaba la herramienta que buscaban.
Este reloj tenia (tiene) una peculiar característica. Cuando una pareja de adolescentes se besaban por primera vez y sentían el vigor del universo corriendo en sus venas, la pareja en cuestión asistía hasta la esquina de 25 de Mayo y Rivadavia. Disimulados entre una barra de amigos que oficiaban de campana y distracción sentados en el borde de la ventana, la pareja levantaba la baldosa floja, introducía un dedo y detenía el galope de las agujas produciendo una marca de fuego pequeña en ese preciso instante en la planicie donde giran y giran las flechas del tiempo. 
De este modo, ese beso primero, quedaba registrado en el misterioso reloj con las iniciales de ambos, perpetuando el Amor hacia el pasado, futuro y cobijando el presente. Luego, el reloj encaraba nuevamente su rustica y eficiente labor en la espera de nuevos aventureros del primer beso. Del primer Amor.
Los historiadores de Esquel aseguran que hay tantas marcas de fuego como parejas se formaron en Esquel. Otros historiadores menos académicos, aseguran que algunos sinvergüenzas realizaron varias detenciones del tiempo en aquella famosa intersección con la excusa de llevar dos e incluso más novias en una sola tarde.
Hay veces que en la esuina de la Bolsa de Ski, en Esquel, uno puede ver algunos ancianos y ancianas solitarias que se detienen en la esquina por un momento, cierran los ojos y se esfuerzan por escuchar en medio de ruido de bocinas y motores un ruido que les devuelva el sentido de la vida.
Esos viejitos paran en esa esquina para escuchar el Tic Tac del engranaje que les recuerda el primer beso. Que les recuerda el primer Amor. El Tic Tac que nos recuerda que aun, estamos vivos.

Calaverita Mateos

YOH SOMATSE LA SEVER

YOH SOMATSE LA SEVER 

Hoy, pestañeo fuerte y desaparecen todos
hoy, el mundo queda guacho para nosotros
hoy, te necesito cerquita 
hoy, sólo por hoy, quitate los miedos y caprichos
hoy, acostate a mi lado en este colchón de estrellas
hoy, miraremos el mundo al revés
HOY, quiero que sean mañanas, también
hoy, te quiero mas que nunca
hoy, ¿dormís conmigo?

Calaverita Mateos


*Dibujo de Troche

LA BELLEZA E IDENTIDAD DEL MENSAJE AL POBLADOR

LA BELLEZA E IDENTIDAD DEL MENSAJE AL POBLADOR

Leer mensajes al poblador es una de las cosas más fuertes que me tocó hacer en radio, por su enorme servicio social que llega a lugares donde otro medio no llega. Cada uno tiene su forma de expresarlo y como comunicador hacerlo lo más fiel y claro posible, sin perder el sentido e identidad original del mensaje.
(Gendarmes del lenguaje y policías de la ortografía abstenerse de comentar, esto es màs complejo, por favor)


Calaverita Mateos

CARTA DE MILLA JOVOVICH A Calaverita Mateos.

CARTA DE MILLA JOVOVICH A Calaverita Mateos.

Praga, 3 de Abril de 2012

Hola, mi guanaquito estepario!

Estoy filmando aquí en Praga una peli para Martin Scorcese junto a Bruce Willis. La pelicula está buena, pero se me hace difícil trabajar si estas lejos. Hoy te escribo después de un mes, por tonta, por celosa, ya que me enteré estuviste jugando a las bochas con Demi Moore, pero ya se me pasó y te escribo.
Anoche, cenando con Bruce y Scorcese, les contaba a ambos como te conocí. Rieron tanto que Scorcese se cagó encima y Bruce Willis tuvo que pedir un trapo rejilla, limpiar el piso y el culo de Martin ya que estaba en pedo y no podía ni decir pururu.
Me acuerdo tan, pero tan clarito cuando yo baje en el Aeropuerto de Esquel para ir a Bariloche a realizar una publicidad y cuando salíamos con mi chofer en el desvío que va para Bolsón te vimos a vos a la orilla de la ruta, totalmente desnudo, con un cartel que decia "No a la explotación de los Chinchimoyes". 
Me resultó muy heroico y le pedí a mi chofer que me acercara a tu lado. Abrí la puerta de mi auto, sin bajarme, y te pedí si me explicabas el motivo de la propuesta. Te acercaste. nos explicaste claramente y nos despedimos. Cerré la puerta y salimos para Bariloche, pero a los dos kilometros nos dimos cuenta que venias corriendo al lado de mi ventanilla. El chofer frenó rápidamente ya que nos dimos cuenta que cuando cerré la puerta tu chino tuerto había quedado mitad adentro y te hicimos correr en bolas por la ruta.
Decidimos volver a Esquel, te llevamos al hospital y te curaron. Fuimos a tu casa, el chofer decidió dormir esa noche en el hotel Beirut. Yo me sentía culpable asi que me quedé a cuidarte en tu casita.
Recostado en tu cama, con la chota chata por el accidente, te puse paños fríos para que retomara su normalidad (insignificante diría el medico). Entonces, un poco por creatividad y otro por el efecto de los calmantes, me miraste y recitaste el poema que me cautivó para siempre:

"Soy de la Patagonia bravía
allí donde se lucha contra el tedio
por eso la invito a usted, Milla
a saludar este canelòn con raya al medio"

Esa noche nos enredamos en una apasionada y loca carrera de cuerpos acalorados. Los días posteriores fueron los mas hermosos de mi vida. 
Fuimos a pescar con Virginia Ret, quien nos cocinó una exquisita sopa de ojos de visòn. Jugamos al fútbol en la cancha detrás de la Politécnica por una rastra de chorizos contra el equipo "Bioquimicos Alquimistas Federados de Colàn Conhuè" dirigidos por Omar Daher. 
Y, como olvidar, nuestro compromiso con el medioambiente, la ecología y el futuro de nuestros hijos. Seguimos protestando contra las empresas Checoslovacas que explotan a los chinchimoyes para extraerle la orina y convertirla en perfume para suegras.
La lucha por el chinchimoye no sirvió mucho, pero nos ayudó a conocernos, comprometernos y pensar un futuro juntos. 
Mi Calaverita hermoso, mi pancita llena de grasita de capón, te extraño como el maiten al chimango, como la mara al coiròn, como Mario Das Neves a la letra "S". 
Me cuesta vivir lejos de tus mimos, lejos de tu aliento mañanero parecido a una colitis de Fredy Kruger, me cuesta estar lejos del canelòn con raya al medio.
Bueno, me voy despidiendo, voy a seguir leyendo "Entre las Sabanas de Doña Rosa" de Jorge Oriola, y te recuerdo que tenes que seguir con el tratamiento. Acordate, todas las noches antes de acostarte, tenes que untarte el chino tuerto con grasa de motor de camioneta Ford F100 vencido y envolverlo con bolsas de supermercado Rumbo.

Te quiere hasta el cielo ida y vuelta, Tu eterna amada, Milita.

pd: te manda un abrazo el "Pelado Soretero" como lo llamabas cariñosamente a Bruce Willis.

Calaverita Mateos

CONJURO

CONJURO 

Te juro, mi Amor. 
Te lo juro por las almas tristes 
que habitan los anillos de Saturno. 
Te juro, mi Amor.
Te lo juro por el lenguaje secreto 
y ancestral de las abejas. 
Te juro, mi Amor.
Cuando escribo en la salvaje 
soledad de mis noches
los edificios se asoman 
a la sangre de mis letras.
Te juro, mi Amor.
Te lo juro por las espinas 
innùmeras del neneo
que todo lo que escribo, 
es para que me quieras.
Te lo juro, mi Amor.

Calaverita Mateos

Rìo Chubut, Piedra Parada y después...

Rìo Chubut, Piedra Parada y después...

Calaverita Mateos 

"PROPIDA PRIBADA"

"PROPIDA PRIBADA"

La belleza estética de los carteles de mi Patagonia...

Calaverita Mateos 

LA CONCHA DE DIOS

LA CONCHA DE DIOS

La encontré acostada sobre la meseta patagonica, piel con surcos rasguñados por el viento. Con las piernas abiertas al Sol y los varios labios, una invitación a la sabiduria, vellos que resguardan la humedad necesaria para la vida.
Tu hijo, Ricardo Iorio, ultimo de los poetas malditos criollos, te nombró en una canción como la "Concha de Dios". Fue crucificado por los guardianes de la moral y las buenas costumbres, por los progresistas que beben Coca Cola light en el vientre del Unicenter Shoping y también por las sotanas impúdicas.
Hasta ese momento, nadie habìa sido tan crudo para revertir el caracter patriarcal de la concepción occidental del universo.
Ricardo, con su rustica verba que no acaricia, pero que es decidora, contestó con honestidad brutal ante la pregunta de un prepotente periodista:

“¿Qué es la concha de Dios, Ricardo? 
El big bang, la madre naturaleza, la potencia en Dios en un núcleo que nos hizo nacer a todos, esa es la concha de Dios.”. 

La encontré acostada sobre la meseta patagonica, piel consurcos rasguñados por el viento. Con las piernas abiertas al Sol y los varios labios, una invitación a la sabiduria, vellos que resguardan la humedad necesaria para la vida.
Le dio al concepto universo una idea femenina, de Madre. Brutal y sin lenguas en el pelo, si se quiere, pero dijo lo que todos los pueblos originarios del mundo ya lo hicieron ancestralmente. Entre otras formas, te nombraron Pachamama.
La encontrè acostada sobre la meseta. Ricardo te nombrò al igual que los ancestros.
Descanse tranquila, nomàs, Pachamama querida.

Calaverita Mateos
Esos celulares que, ademas de mensajes de texto y llamadas, nos permiten realizar panorámicas...en este caso en la costa del Río Chubut.

Calaverita Mateos 

DE ESTRATEGIAS, FUTBOL Y POLLERAS

DE ESTRATEGIAS, FUTBOL Y POLLERAS

Anoche, mientras estaba en capilla antes de entrar a rendir Whisky III con el Profesor Jack Daniels, por la puerta del bar entró Ella con un grupo de amigos y amigas que se parecian más a un pelotón de patovicas del Teatro Colón. Supuse que estaban de paso por Esquel.
El partido estaba planteado asi, broda. La Princesa se resguardaba el escote detrás de una defensa compuesta por gorilas torpes, bien empilchados y sin elegancia cubriendo la primera linea toda del área grande. Seguidamente, dos trancos atrás de ellos, una muralla china de princesas charlatanas con "dueños" made in Bosta City Aires.
No lo tenia al Loco Bielsa a mi lado esa noche. Mire el equipo que tenia a mano para jugar, mis jugadores discutían en el estaño sobre la movilidad social del mediados del siglo XX en la Argentina. El tema se presentaba solo. Así que tenia que sacar del ropero al Diego con telarañas que dormía desde las ultimas gambetas junto a Claudio Campos en el San Martín contra Belgrano.
Me acerqué al dueño del bar y le dije que largara el karaoke. Anzuelo infalible para enganchar y dispersar a gorilas medio pelotudos que, con dos Cristian Castro, un par de Shakiras y dos o tres Arjonas los dejàs embobados desafinando arriba de las sillas del lugar.
La primera linea estaba desarticulada. Pero las Princesas ya se habían percatado de la jugada y afilaban los colmillos, sin ladrar, para morderme los tobillos si pretendía pisar el área chica. Ella ya estaba al tanto, pero como corresponde, me ignoraba. Pensé en mandar una botella de Chmpagne a la mesa, pero eso se asemeja mas a un contrato de compraventa que a un ejercicio de seducción.
Del bolsillo saqué los machetes arrugados de pillos Brad Pitts, pero las pelusas y algunas vueltas en lavarropas no dejaban leer las instrucciones. Me puse el cuchillo entre los dientes y salté del barco al medio de los tiburones hambrientos.
Me abrí paso entre las relojeadas chusmas de las damas falsamente enojadas, me arrimé a la Princesa hasta la distancia que sus muslos y mis botines tienen permitido patear los penales. Quise traer a Shakespeare, Neruda, Octavio Paz, para que me tiraran letra, pero los muy cagones arrugaron, así que quedé solo, again.
"Si llegué hasta aquí con todos los jugadores de mi equipo expulsados de la cancha y no me permitís aunque mas no sea cabecear este penal en el suelo, nunca sabrás si estás para enfrentar a todos los Barcelonas y Messis del planeta", le dije casi como una voz que saltó a la pileta sin saber si estaba llena o vacía. Soltó una leve, pero tan bella risa, que las luces del bar mermaron su intensidad. Tarea cumplida.
Lo que vino después, directamente el tercer tiempo, justifica que salgamos de los partidos cascoteados, con moretones y alguna que otra fractura expuesta de corazón.
Kamasutras improvisados detras de vidrios de auto empañados. Casa, hall de entrada y salto olímpico en la catrera pecadora. mordiscones draculescos en cuellos entregados, entrepiernas furiosas y gemidos de hinchadas que gozan con un gol de taquito de media cancha.
La llevé hasta el hotel donde los gorilas, en la puerta, se pegaban piñas en los hombros en señal de dudosa virilidad, mientras metían valijas en la camioneta. Princesas calentando celulares recriminando a sus "dueños" for export por mas mimos y menos billetera.
Me dio el beso más esperanzador del campeonato. Sus caderas, que eclipsaban el sol de la mañana, eran música clásica para los trabajadores que iban para sus trabajos. Regresé a casa a tomar unos mates y escuchar por la radio que Riquelme seguía un año mas en Boca.
A la media hora recibí un mensaje de texto con característica de Bosta City Aires: 
"Paguemos una cometa al arbitro para que se borre y este partido sea eterno".
Me gusta jugar. A veces gano, muchas pierdo, pero me gusta jugar.

Calaverita Mateos

"JUNTAMOS PIEDREGULLO Y MANTENEMOS EL EQUILIBRIO DEL UNIVERSO" (Leyenda Patagonica)

"JUNTAMOS PIEDREGULLO Y MANTENEMOS EL EQUILIBRIO DEL UNIVERSO"
(Leyenda Patagonica)

Los turistas y los recién arrimados a Esquel solían (suelen) mofarse de las palabras escritas en la carreta, algo tuerta de estabilidad, que rezaba: "Juntamos piedregullo y...", sin poderse observar la completud de la rustica publicidad.
Aparentemente, estos gendarmes del lenguaje, superponían el orden y estructura de la ortografía por sobre la belleza estética y la nobleza de un trabajo ejercido por dos hombres a quienes el tiempo tirano que nos rige no pudo alcanzarlos con su zarpaso de agujas y engranajes.
Lo cierto es que fueron pocos, me atrevo a contarlos con los dedos de las manos y los del pie izquierdo, quienes se acercaron hasta la mejilla derecha escrita de la precaria carreta para esforzarce en leer o preguntarle a ambos trabajadores, cuales eran las palabras que no alcanzaban a divisarse luego "Juntamos Piedregullo y...".
Una vez, junto a Artemio Bock, mientras estabamos realizando un mapa cartográfico de los postes de luz de la ciudad más propicios para escribir declaraciones de amor, vimos pasar la carreta y no desperdiciamos la oportunidad. Una vez al lado del carruaje ya detenido, ante la pregunta sobre el faltante de la frase, el amable hombre respondió con el tiempo de la patagonia que ahí dice (o decia): "Juntamos Piedregullo y mantenemos el equilibrio del mundo". 
Continuó el Señor, comentando que todas las localidades del planeta tienen una o mas carretas, dependiendo de la cantidad de habitantes, que estan encargados de trasladar, mover, cambiar de posiciones las piedras (de todos los tamaños) de una calle a otra, de una casa a otra, de barrio en barrio, para que el eje del globo terráqueo no cambie y mantenga su estabilidad en la órbita de la galaxia y de ésta en el complejo mundo en expansión.
Inmediatamente recordé que, efectivamente, siempre andaban de aca para allá con la carreta trasladando escombros, piedras, pero sin perseguir fines de lucro, sino un fin muchísimo mas altruista. Resguardar la seguridad de un planeta, en este caso, la Tierra.
El querido Artemio Bock se llevó este secreto consigo a otros planos de la existencia. Yo lo mantuve hasta ayer, ya que al salir de la terminal me topè con la carreta heroica y su no menos heroico conductor. Me sorprendió ver sólo a uno de sus ocupantes. Me acerqué. Me reconoció con una débil, pero honesta sonrisa. Antes que alcanzara a preguntarle sobre su compañero, el hombre me dijo que su amigo había cumplido una tarea colosal y efectiva en Esquel, por este hecho, las fuerzas que diagraman el universo le habian encomendado una labor de mayor responsabilidad, la de mantener el equilibrio de la Vía Lactea y, que si me esforzaba yo en las noches despejadas, podía observar en aquella constelación pequeños movimientos de las estrellas. Pues bien, era la señal que la labor se estaba llevando a cabo como corresponde.
No estoy plenamente convencido si hago bien en revelar este secreto que mantuve durante tantos años, pero creo que si un porteño apurado que no comprende el tiempo y el lenguaje de los coirones, o un turista que solo anda de paso, se rie de una falla ortográfica en una carreta, me gustaría que regrese a su casa sabiendo que hay oficios en el mundo que están más allá de los gendarmes del lenguage.
Antenoche faltó una estrella en la Cruz del Sur, pero anoche colocaron otra en el lugar faltante. Gran labor la de este Vecino.

Calaverita Mateos
Mi lugar en el mundo es Piedra Parada, Patagonia Argentina. Su energía está en sincro conmigo...y además siento que el ser se expande en muchos seres, sino, miren la imagen de expansión y felicidad de mis muchos seres...

Calaverita Mateos 
En el interior del camión Moira Millàn y un Calaverita camionero, mientras el equipo coloca las cámaras interiores y exteriores en el camión, minutos antes de realizar las tomas de la escena en ruta, para el documental PUPILA DE MUJER, MIRADA DE LA TIERRA.

"Pupila de mujer, mirada de la tierra" es el primer documental argentino escrito y protagonizado por una mujer del pueblo mapuche. Es una roadmovie donde la protagonista recorre el territorio argentino conociendo a otras mujeres de pueblos originarios con las que comparte experiencias de vida, saberes y formas de preservar y transmitir la cultura ancestral, guiada por los elementos de la naturaleza: fuego, agua, viento y tierra.

Dirección: Florencia Copley

Idea original: Moira Millán

Guión: Moira Millán y Florencia Copley

Productora: Cruz del Sur Cine

Para conocer la road movie:
Facebook: http://www.facebook.com/PupilaDeMujerMiradaDeLaTierra

Calaverita Mateos 
La Directora, Flor Copley y la actriz Moira Millàn, del Documental "Pupila de Mujer, mirada de la Tierra" ajustando el guión y brindando las ultimas directivas a Calaverita, minutos antes de comenzar a filmar la escena del camión y la ruta en la Patagonia.

"Pupila de mujer, mirada de la tierra" es el primer documental argentino escrito y protagonizado por una mujer del pueblo mapuche. Es una roadmovie donde la protagonista recorre el territorio argentino conociendo a otras mujeres de pueblos originarios con las que comparte experiencias de vida, saberes y formas de preservar y transmitir la cultura ancestral, guiada por los elementos de la naturaleza: fuego, agua, viento y tierra.

Dirección: Florencia Copley

Idea original: Moira Millán

Guión: Moira Millán y Florencia Copley

Productora: Cruz del Sur Cine

Para conocer la road movie:
Facebook: http://www.facebook.com/PupilaDeMujerMiradaDeLaTierra

Calaverita Mateos 
Agradezco desde lo mas profundo de mi corazón a mi querida Moira Millàn, a Flor Copley y a todo el equipo por convocarme y permitir meter mi nariz de pobre actor en una escena del documental "PUPILA DE MUJER, MIRADA DE LA TIERRA".
En unos meses lo podremos ver por Canal Encuentro y para muchos otros paises de latinoamerica y más allá.

"Pupilade mujer, mirada de la tierra" es el primer documental argentino escrito y protagonizado por una mujer del pueblo mapuche. Es una roadmovie donde la protagonista recorre el territorio argentino conociendo a otras mujeres de pueblos originarios con las que comparte experiencias de vida, saberes y formas de preservar y transmitir la cultura ancestral, guiada por los elementos de la naturaleza: fuego, agua, viento y tierra.

Dirección: Florencia Copley

Idea original: Moira Millán

Guión: Moira Millán y Florencia Copley

Productora: Cruz del Sur Cine

Para conocer la road movie:
Facebook: http://www.facebook.com/PupilaDeMujerMiradaDeLaTierra

Calaverita Mateos 

CALLE PENA, BARQUITO CORAJE (dedicado a mi Abuelo, por regalarme los libros y la risa)

CALLE PENA, BARQUITO CORAJE
(dedicado a mi Abuelo, por regalarme los libros y la risa)

En Esquel, en el Barrio Estación, cerca del tanque de agua de la Cooperativa, existe una calle. Mejor dicho, un pasaje sin nombre. Su extensión oscila entre los cien y los doscientos metros dependiendo de la temperatura ambiente.
El Pasaje tiene una inclinación, una pendiente que desemboca en una gran avenida. A los pies de los cordones constantemente circulan dos hilos de agua. Uno por cada cordón. El agua aparentemente es salada y no se debe a ninguna perdida ni desagote.
Las breves corrientes son en realidad, las lagrimas de los hijos y nietos que no alcanzaron a conocer o a despedir a sus padres y abuelos fallecidos.
En las tardes de sol o de lluvia, los niños de Esquel tienen permiso para subir solos hasta el barrio Estación, caminar hacia arriba el pasaje sin nombre. Una vez arriba, escriben una carta para el abuelo o padre que no tuvieron la gracia de conocer. Les cuentan los nombres de los compañeritos de escuela, las travesuras en los baldíos de sus respectivos barrios, los goles convertidos el fin de semana pasado y los primeros amores que nacen ya. 
Con la misma construyen improvisados y simpáticos barquitos de papel y los depositan en los hilos de agua salada al borde de ambos cordones.
Los barquitos navegan hasta desembocar en la gran Avenida, cerca del tanque, y se pierden en alocado descenso sobre la superficie del río de lagrimas que pretenden hablar a los seres queridos que ya no están.
Gracias a esta calle, los niños de Esquel no lloran en vano.

Calaverita Mateos

ADOLF WINTER FRUNCETTI (Leyenda Patagonica)

ADOLF WINTER FRUNCETTI (Leyenda Patagonica)

No se sabe con exactitud prusiana, pero si que aproximadamente entre finales de 1800 y principios de 1900, nacía en la localidad de Gastre, Adolf Winter. Hijo de Agustina D. Cuada y Prudencio Winter.
Adolfito tuvo la desgracia de concurrir a una fiesta familiar de fin de año en donde, lamentablemente, se le escapo una serie de flatulentos gases que provocaron la estampida familiar, provocando definitivamente la ruptura de los lazos familiares.
Este hecho hizo que Adolfito comenzara a entrenarse diariamente camino a la escuela, en las clases de lengua y matemáticas, mientras almorzaba y cenaba. El entrenamiento consistía en visualizar un punto fijo, centrar la atención, morder suavemente los labios disimulando el esfuerzo y fruncir las nalgas obstruyendo el egreso de los flatos impertinentes.
A los 19 años, Adolf Winter perfeccionó su técnica de Fruncimiento de Culo, publicando el libro que se convirtió rápidamente en best seller y mas vendido aun que la Biblia. El libro se llamó "Técnicas de Fruncimiento en pos de la unidad Familiar", con prologo de Bartolmè Mitre e incorporó a su documento el apellido Fruncetti.
Hoy en dia en Gastre, se levantó un monumento a los pedos en homenaje a Fruncetti, gracias a quien todas las familias de la patagonia le deben la unión y el sosten de los lazos familiares màs afectivos.

Calaverita Mateos